Castillos y palacios, más de una decena de lugares protegidos por la UNESCO, ciudades balnearias, numerosos espacios naturales y una rica gastronomía son la carta de presentación de la República Checa

Este país centroeuropeo invita a todo tipo de viajeros a descubrir sus encantos, puesto que la República Checa es un país para saborear lentamente, donde lo más importante no es cuántos puntos se marcan en un mapa, sino lo que cada uno de ellos aporta al visitante. En una cómoda situación en el centro de Europa, brinda al viajero español la oportunidad de conocer un patrimonio rico y variado compuesto por catorce lugares protegidos por la Unesco, una gran variedad de castillos y palacios, ciudades balnearias y variados espacios naturales.

Aunque la puerta de entrada habitual al país sea Praga, cuya monumentalidad y patrimonio histórico esté fuera de toda duda, cada vez más, otras ciudades están cobrando protagonismo. En una visita a la capital no se debe obviar el Puente de Carlos, la Plaza de la Ciudad Vieja o el espectacular Castillo de Praga, pero también hay que prestar atención a los nuevos barrios emergentes. Entre ellos, Žizkov, Vinohrady, Karlín o Holešovice, que se han convertido en referencias obligadas tanto por su oferta cultural como por la presencia de tiendas alternativas y de diseño.

En un viaje a la República Checa no hay que desaprovechar la ocasión de conocer otras urbes como Olomouc, Karlovy Vary, Brno y ?eský Krumlov, con gran proyección turística también en el segmento de eventos y congresos.

La naturaleza ha sido generosa en este país, ya que ha sido bendecido con espacios naturales de gran belleza. En todos ellos, la práctica de deportes se convierte en un placer único, sólo comparado al reto y a la adrenalina que pueden generar competiciones deportivas de renombre como la Maratón de Praga o la Media maratón de Olomouc. 

Uno de los aspectos que más sorprende a cuantos viajan por primera vez a Chequia es su gastronomía y sus vinos, ya que la fama de su cerveza ha sido capaz de opacar cualquier otra bebida. Una ruta enoturística por Moravia, con paseos en bicicleta entre viñedos, una visita a alguna (de las muchas) cervecerías familiares, degustar la cocina local y, también, la de los chefs más creativos, contribuirán a forjar una idea muy aproximada de la calidad gastronómica checa.

La República Checa es un destino seguro, bien conectado con España a lo largo de todo el año, con una amplísima oferta turística y adecuado para todos los públicos. ¿Se necesita algo más para descubrirlo?

FOTO: Sr. IVAN JAN?ÁREK, Embajador de la República Checa en España y Sra. MARKÉTA LEHE?KOVÁ, Directora de CzechTourism en España