Ha revolucionado la industria jamonera con un modelo de negocio de proyección internacional que alcanza a millones de personas procedentes de todas las partes del globo

Enrique Tomás Experience es una oda al jamón ibérico que, desde el año 2016, se puede degustar en algunos de los aeropuertos internacionales más importantes.

Enrique Tomás, de origen alicantino, se define como un “tendero de corazón”, que, bajo su máxima de vender jamones de gran calidad a los precios “que realmente cuestan”, ha conquistado el mercado internacional y ha logrado que el jamón ibérico sea degustado por millones de personas provenientes de todas las partes del globo.

Todo comenzó en los años ochenta, en el Mercado de la Salut en Badalona (Barcelona), cuando Enrique Tomás comienza a transformar una charcutería en una gran empresa con vocación internacional. Hace tan sólo 14 años, el empresario abría su primera tienda propia en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), propulsando un ascenso meteórico, llegando a facturar, 10 años después (en 2015), 65 millones de euros.

Con más de 100 tiendas dentro y fuera de España, su objetivo ahora es continuar su expansión alrededor del planeta, algo que ya está consiguiendo gracias a la apertura de nuevas tiendas que, bajo la enseña de Enrique Tomás Experience, comienzan a instaurarse en los aeropuertos. Ya cuenta con establecimientos en la T1 del Aeropuerto del Prat, en Barcelona; en la T4 del Aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid, en el Aeropuerto de Alicante y en el Aeropuerto de Luton, en Londres. La meta es tener la certeza de que, al menos una vez durante su estancia, los turistas puedan "probar un buen jamón sin sentirse estafados, sin tener que pagar una barbaridad por el producto", explica Enrique Tomás. 

Su premisa es “acercar el producto al cliente”, ofreciendo calidad a un precio real. Bajo estos valores, en las tiendas de Enrique Tomás, se puede encontrar desde una pieza (paletilla) en torno a los 100 euros, hasta el 100% ibérico de bellota de su marca Glamurós, con un coste superior a los 800 euros. “Estamos muy confundidos con el jamón. No es necesario que sea totalmente alimentado con bellotas para que sea bueno. Hay jamones de cebo que son excelentes y más aún en relación calidad-precio”, reivindica. 

Sus establecimientos cuentan con tienda, restaurante y hasta una exposición. Tienen una barra degustación variada que combina el mejor sabor del jamón de bellota 100% ibérico y otros productos típicos e ibéricos como el chorizo, salchichón o lomo, con otros productos tradicionales, ofreciendo los mejores bocados con denominación de origen. 

Además, se podrá probar las diferentes procedencias del producto, todo ello servido por un equipo entrenado para trabajar en este tipo de entornos. 

Otra de las características de este tipo de negocio aeroportuario, además de estar situados en los lugares más transitados, es la cercanía con el corte que ofrecen a sus clientes: “el público al que nos dirigimos no necesita mesas”, señala el emprendedor. 

FOTO: Enrique Tomás Ruiz, fundador y director general.

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