Historia viva del cóctel y la noche madrileña
Raúl Gómez y Rubén Gómez
Ubicado en el corazón de la Gran Vía madrileña, el Museo Chicote no es solo un bar, es un auténtico templo de la coctelería con una historia tan rica como sus mezclas. Fundado en 1931 por Pedro Chicote, el barman más emblemático de España, este local pronto se convirtió en epicentro del glamour internacional, lugar de encuentro de artistas, intelectuales, aristócratas y bohemios. Desde sus inicios, Chicote fue sinónimo de sofisticación, de noches memorables y de una carta de cócteles que revolucionó la escena nocturna del país.
Pedro Chicote, quien comenzó su carrera como bartender en el Hotel Ritz a los 17 años, no solo brilló por su habilidad tras la barra, sino también por su carisma y su capacidad para entablar amistad con figuras de la jet set nacional e internacional. Autor de varios libros, entre ellos "The American Bar in Spain", el primero sobre coctelería publicado en España, dejó un legado de más de 800 recetas originales. Algunas de esas creaciones aún forman parte del repertorio actual del museo.
Durante décadas, el bar fue escenario de incontables anécdotas protagonizadas por nombres legendarios: Ernest Hemingway, Ava Gardner, Frank Sinatra, Grace Kelly, Salvador Dalí, Sofía Loren, Lola Flores o Luis Miguel Dominguín, entre muchos otros.
Hoy, bajo la gestión del Grupo Mercado de la Reina, el Museo Chicote continúa escribiendo su historia sin perder su esencia. La decoración original Art Decó, diseñada por Luis Gutiérrez Soto, se conserva intacta, pero el espacio ha sido actualizado con equipos modernos de sonido e iluminación. Aquí se vive una experiencia única que combina el respeto por la tradición con una mirada contemporánea hacia la mixología y la gastronomía.
El concepto de “chicotear” —disfrutar Chicote— resume a la perfección lo que significa visitar este lugar: deleitarse con un cóctel exquisito, compartir risas con amigos, olvidar el reloj y dejarse llevar por la música, las luces y la vista inigualable de la Gran Vía. Abierto todos los días hasta las 3 a.m., con brunch los fines de semana, tapas gourmet, música en vivo y DJ’s, el Museo Chicote es mucho más que un bar: es un icono cultural donde el tiempo parece detenerse para brindar por la vida.





























