Tradición, calidad y sabor con raíces familiares
Manuel Belmonte, socio propietario
Restaurante Narval es un negocio familiar que nació en plena crisis del año 2008. En un momento complicado, dos hermanos —Manolo, proveniente del sector de telecomunicaciones, y Marcos, del ámbito de la construcción— decidieron reinventarse y emprender un camino juntos. Así surgió este proyecto lleno de ilusión, esfuerzo y amor por la cocina y por las personas.
Desde entonces, Narval se ha consolidado como mucho más que un restaurante: es un hogar donde trabajan codo a codo tres generaciones. Allí han compartido lágrimas, risas y momentos que han forjado un equipo unido, siempre comprometido con dar lo mejor de sí mismos.
Desde sus inicios, han priorizado el bienestar y la felicidad de todos los que forman parte del entorno del restaurante: el equipo, la familia y, por supuesto, los clientes. A cada persona que entra por la puerta se le trata como les gustaría ser tratados, buscando que cada experiencia sea tan especial que invite a volver.
La especialidad de la casa es la sardina, siempre preparada con la mejor calidad y dedicación. Además, ofrecen una cuidada selección de productos locales como el boquerón al limón, el boquerón victoriano, el pulpo y otros platos típicos de la zona, todos elaborados con productos frescos y con el sabor de la tradición.
El esfuerzo diario se refleja en cada servicio: el restaurante suele estar lleno, los clientes repiten, y en cada visita traen a sus padres, hijos, amigos y seres queridos. Esa fidelidad es, sin duda, el mayor reconocimiento al trabajo que realizan y lo que les impulsa a seguir adelante con ilusión.
Narval también se ha convertido en una escuela de vida para muchas personas. Allí han comenzado su camino laboral chicos y chicas sin formación previa en hostelería, quienes han encontrado una oportunidad para aprender y crecer dentro de un entorno cercano y humano.
El motor de todo este proyecto ha sido siempre la familia. La figura del padre de los fundadores, que falleció hace tres años, sigue muy presente en cada rincón del restaurante. De él heredaron valores fundamentales como la unidad familiar, la honradez y el compromiso con hacer siempre el bien.
Restaurante Narval no es solo un restaurante. Es una historia de superación, una familia unida por la pasión y un lugar donde cada cliente se convierte en parte de algo más grande.




























