La explosión cromática de un autodidacta gallego
Raúl Velloso, artista
Raúl Velloso comenzó su andadura artística de modo poco convencional: como autodidacta y lejos de las academias tradicionales. Su formación se fraguó en buena medida en Barcelona, donde residía en sus primeros años y donde se produjo un encuentro determinante: el del joven Velloso con Antoni Tàpies, quien al ver sus primeros trabajos le animó a seguir su vocación y compartió con él algunas claves sobre textura, pigmentos y color.
Ese punto de inflexión —junto a la influencia de la arquitectura de Barcelona (y de Antoni Gaudí en particular) y de una aproximación muy libre a la pintura— ha marcado el estilo de Velloso: figuración deformada, líneas onduladas, colores intensos, espacios que parecen leves espejos alterados de la realidad.
Velloso comenzó a exponer en Vigo en 1995, en un café frecuentado por pintores; aquella fue su primera presentación pública formal. Ese mismo año, su obra viajó a la Casa Gallega de Barcelona y poco después a la galería René Metras de la ciudad condal.
A partir de entonces, su trayectoria no ha cesado: exposiciones en Cataluña, Mallorca, Galicia y luego en Suiza, Portugal, París y otros escenarios europeos.
Ha mostrado su obra en más de sesenta países en los cuatro continentes, lo que da cuenta de una proyección internacional destacada para un artista de origen gallego.
La pintura de Velloso se caracteriza por lo que él mismo llama “deformación artística de la realidad”: los volúmenes se expanden, las líneas se ondulan, los edificios parecen “vivientes”. En efecto, el pintor ha sido definido como “el pintor de los edificios vivientes” por su maestro Tàpies.
En su paleta, el color juega un papel central: pigmentos naturales, contrastes intensos, superficies compartimentadas, texturas que se acercan al bordado de tapiz.
En cuanto a los temas, Velloso combina la arquitectura –faros, pazos, iglesias románicas, la catedral, la galería de personajes del imaginario gallego– con un interés por transformar lo cotidiano en visualmente extraordinario.
Otro eje de su trabajo ha sido la reivindicación estética de la mujer gallega: en la muestra Expresiomixta (2022) presentó treintena de obras donde ensalza el papel de la mujer gallega más allá de estereotipos históricos, llenándola de color y presencia.
Tras su etapa en Barcelona y amplia itinerancia internacional, Velloso volvió a instalar su taller en su villa natal, Cangas do Morrazo. Desde allí, continúa desarrollando su labor artística con plena libertad.
Una de sus recientes exposiciones, titulada Almazara de cores, se presentó en el histórico Palacio de la Oliva, en Vigo este año 2025. Allí mostró una selección de 16 pinturas de diversas etapas, entre las que destacan obras como “O Cristo”, “Bacaladera”, y “Edificios Vivientes”.























