La batalla silenciosa contra los trastornos de la conducta alimentaria en A Coruña

María Celia Pérez Sousa, presidenta

La Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña (ABAC) lleva casi tres décadas ofreciendo una respuesta humana y profesional a uno de los problemas de salud mental más invisibles y dolorosos de nuestro tiempo: los trastornos de la conducta alimentaria. Fundada en 1996 por un grupo de familias que buscaban apoyo y comprensión ante la falta de recursos públicos especializados, ABAC se ha consolidado como un referente en Galicia en la atención, prevención e investigación de la anorexia, la bulimia y otros trastornos relacionados con la alimentación.

La asociación nació con un propósito claro: luchar contra los TCA y acompañar tanto a las personas afectadas como a sus familias. Desde entonces, su labor ha crecido bajo una filosofía basada en la honestidad, la transparencia y el compromiso. Su visión, explican desde la entidad, es ofrecer un tratamiento integral de calidad y promover los derechos de las personas afectadas, fomentando la investigación, la difusión del conocimiento y la colaboración con instituciones públicas y privadas que compartan el mismo objetivo: construir una sociedad más saludable y consciente.

El trabajo diario de ABAC se apoya en un enfoque multidisciplinar que combina el trabajo de profesionales del área de psicología, psiquiatría, nutrición, educación social y actividad física y deporte. En su sede coruñesa se desarrollan terapias individuales, grupales y familiares, además de ofrecer un espacio pionero en Galicia: el comedor terapéutico. Este servicio, único en la comunidad, permite que las personas con dificultades para gestionar la alimentación puedan realizar las ingestas diarias supervisadas —desayuno, media mañana, almuerzo y merienda— en un entorno controlado, y de apoyo emocional.

Pero ABAC no se limita al tratamiento clínico. La prevención es una parte esencial de su misión. Por ello, sus profesionales imparten formación a profesionales sanitarios y educativos, charlas en colegios, asociaciones de madres y padres, y espacios comunitarios, abordando temas como los hábitos alimentarios saludables, la prevención o la detección precoz de los trastornos de la alimentación. También ofrecen asesoramiento nutricional con apoyo psicológico y organizan talleres de educación social destinados a mejorar la autoestima, la autonomía y la interacción personal de los pacientes.

Más allá de su función asistencial, ABAC representa una llamada de atención a la sociedad. Su equipo insiste en que los trastornos alimentarios no son un capricho ni un problema de voluntad, sino enfermedades graves que reflejan un contexto cultural donde pesan los ideales de belleza extrema, las dietas milagro y la falta de comunicación familiar. Por eso, además de tratar, ABAC educa, sensibiliza y acompaña.

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