“Hoy seguimos teniendo el mismo aprecio por las cosas pequeñas y bien hechas. Somos una empresa familiar gallega en expansión orgullosa de sus orígenes”

 

En un entorno natural privilegiado, desde hace 77 años, Granja Campomayor apostó por “trabajar con ilusión los 365 días del año para que nuestros productos estén reconocidos entre los mejores del sector alimentario a nivel nacional, afirman desde la dirección y agregan: “Hoy seguimos teniendo el mismo aprecio por las cosas pequeñas y bien hechas. Somos una empresa familiar gallega en expansión orgullosa de sus orígenes”.

La experiencia, la constancia y el esfuerzo les permitieron alcanzar un producto de gran calidad que hoy, en unas de las instalaciones más modernas de Europa situadas en Palas de Rei, Lugo, recoge cada día 600.000 huevos y factura anualmente 16 millones de euros. Actualmente, en la cuarta generación, produce 14 millones de docenas de huevos al año, el 75% de cría tradicional; el 16% entre huevos camperos y ecológicos y un 10% entre las especialidades y los ovoproductos, principalmente huevo líquido pasteurizado entero, clara y yema por separado.

Pero ello no es todo, Granja Campomayor tiene previsto sacar al mercado un producto precocinado innovador: huevo cocinado a baja temperatura (hasta ahora solamente utilizado en la alta cocina) que comercializará en restaurantes de forma inminente y en supermercados antes de final de año. Esta iniciativa pionera en España, se sumará al huevo líquido pasteurizado que comercializan desde 2015 y que supuso una inversión de 1,5 millones de euros. Ambos productos son el resultado de años de investigación que la compañía lleva a cabo desde el departamento de I+D+i.

El huevo a baja temperatura fue presentado recientemente en el Fórum Gastronómico de A Coruña y en el Salón Internacional de Gourmets en Madrid, donde fue ganador del primer premio a la innovación donde competía con más de 1.300 productos llegados de todo el mundo. También lo probaron expertos en alta cocina como Ferrán Adriá, en una demostración que realizó en Santiago de Compostela.

“El proceso de elaboración es complejo ya que los huevos cocinados a baja temperatura, se someten a un proceso con temperatura y tiempos específicos, son seleccionados con unos estándares de calidad, en función del tamaño, el peso, la estirpe y el día de puesta del huevo”, destacan los responsables de Granja Campomayor.

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